
Pan integral – básico
2 enero, 2014
Ensalada tibia de berenjenas y manzanas
15 enero, 2014Si la vida te da limones, haz limonada. Así dice un refrán. A mí la vida me dio uvas, muchas uvas…
Salí unos días de paseo, y me encontré con una parra espectacular, poblada hasta las cejas de unos racimos verdes que me miraban con sus ojitos claros. Y yo no soy quién para andar desoyendo el llamado de la parra, faltaba más. Así que me olvidé completamente de la tradición de las doce uvas en nochevieja (increíble omisión, con semejante cargamento alrededor), pero al día siguiente empezamos el año con mucho calor, y este jugo fresquito para apaciguarlo. Casi una limonada, porque las uvas son un poco silvestres y bastante ácidas. En la receta adapto las cantidades con un poco de jugo de limón, pensando en que ustedes conseguirán uvas dulces.
El toque alimonado más rico lo da, oh sorpresa, un puñadito de hojas de cedrón. Con menta sale genial, y si consiguen melisa que también es una hierba muy cítrica, mejor aún. Pero el cedrón amigo pegó tan bien con las uvas que pertenece a la sección “Combinaciones inesperadas que son un gol”, y yo sostengo que calma más la sed. Un efecto placebo que no estoy dispuesta a dejar caer.
¿Vale dar la receta de un simple jugo?
Ponele que sí.
Ingredientes
- una taza de uvas frías de heladera - jugo de un limón (si las uvas son muy ácidas, quizás no haga falta más que la mitad, pero por favor no hagas un jugo dulce y apagado. ¡Que tenga acidez!) - un puñado de cedrón seco (con menta también queda rico. Con melisa, mejor aún). - azúcar, stevia o miel a gusto - agua, entre medio litro y tres cuartos de litro.
Procedimiento
Infusionar el cedrón en una taza de agua caliente. Procesar, mixear o licuar todo y colar antes de beber.
¡Servir muy frío o con hielo!




