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23 noviembre, 2017Bizcochuelo esponjoso de frutos rojos cubierto con crema bicolor de yogur de coco, chocolate blanco y frambuesa, relleno con la misma crema y frambuesas al natural, bordeado con corintos.
Puede hacerse sin gluten y sin lácteos.
– Pedí tres deseos antes de soplar las velitas.
– Quiero poder volar, viajar en cohete, y salir volando en un corazón.
Creo que esos tres deseos ya dependen de ella, mamma mía. En comparación, cuando me pidió que su torta de cumpleaños sea un gatito rosa, estábamos en mi terreno. Un desafío a mi alcance. Así que con cierto pánico escénico y bastante curiosidad, me até el delantal y como le gusta decir a ella: ¡manos a la obra!
Empecé a fantasear con esta torta con meses de antelación. Al igual que el año pasado, cuando hice la torta monito, me basé para el bizcochuelo en una receta conocida y confiable, de ésas que uno sabe que no le van a fallar, así podía dedicarme a lo importante a la hora de improvisar. Usé mi archiadorado budín de yogur y frambuesas con algunos cambios que luego les explico, y duplicando la cantidad para llenar un buen molde de torta. Quedó esponjoso, perfumado, seguimos adelante!
El relleno y cubierta son de una simpleza absoluta, tampoco me desvelaron ni los desvelará a ustedes, tranquilos. Combina increíble con el bizcochuelo: es una crema de yogur, chocolate blanco y más frambuesas. Como para aprovechar y experimentar un poco, usé un yogur de coco vegano y descubrí que sale… un espectáculo.
No les voy a mentir, dibujar la cara de gatito me estresó más que todo el resto del emprendimiento cumpleañero. Sudé, protesté, me mordí el labio, me escondí un rato en la cama bajo una montaña de frazadas y volví al ruedo con un poco más de equilibrio mental. Salió. Fiuf.
El cumple estuvo hermoso, la torta la hizo sonreír a pleno cachete con hoyuelos y después comimos como locos. ¿Importa algo más?
No hace falta que hagan todo junto, o que le den forma de gatito, ni que hagan el dibujo… pero prueben estos sabores y texturas juntos, que los van a hacer maullar.
Ingredientes
Bizcochuelo: Es esta receta, duplicada (es decir multiplicando todo por dos) y con los siguientes ajustes. - Reduje la cantidad de fruta, para que no se deshaga al rellenar. Calculen un total de dos tazas para no abusar. - También reemplacé el yogur natural por un yogur vegano de coco, pueden elegir lo que prefieran. - Como frutas, elegí frambuesas, frutillas y corintos. Usé congelados pero podrían haber sido frescos. - Pueden usar harina de arroz como indica la receta o harina integral de trigo. Lo que les guste. Para la crema de relleno y cobertura - 350 grs de chocolate blanco - 350 grs de yogur de coco (pueden usar yogur natural) - ½ taza de frambuesas más un puñado extra. Con 300 grs de cada cosa en realidad me alcanzó, pero llegué tan justito que me estresé. Sinceridad total. Para completar la cubierta Yo usé corintos para el contorno y chocolate negro para terminar de dibujar el gatito (derretido en una manga o bolsa de plástico cortando una esquinita). Usen lo que quieran, usen la creatividad. Nadie los va a mandar presos si usan confites o grana, por una vez.
Procedimiento
Bizcochuelo: Preparar con anticipación el bizcochuelo y 3 muffins con la misma masa. Les recomiendo hacerlo incluso semanas antes, dejarlo templar, cortarlo horizontalmente al medio (para el relleno) y freezarlo bien envuelto en papel film ya dividido en mitades. Resulta mucho más cómodo, práctico y fácil de manipular de esta forma. Se retira del freezer un día antes de la fiesta, para rellenar y decorar. Los muffins son para hacer las orejitas. Si no le hacen orejitas a la torta, y se ahorran todo esto de los muffins, el recorte y el anexado, no va a pasar nada terrible, se los prometo.
Relleno: Derretir a baño maría el chocolate blanco cortado en trozos o picado. Cuando esté homogéneo, incorporar el yogur (convencional o vegano, idealmente natural y sin azúcar agregada) con espátula. Cuando esté bien integrado, separar una pequeña porción, reservar blanco tal cual está, y agregar las frambuesas al resto. Llevar a la heladera hasta enfriar bien, al menos dos horas.
Esta crema también puede prepararse con bastante antelación, incluso 3 o 4 días, siempre que agreguemos las frambuesas luego. De esta forma sólo queda para último momento ensamblar la torta, y podemos cocinar tranquilos, con tiempo.
Ensamblado: Retirar la torta del freezer y cubrir la base con la crema más algunas frambuesas al natural enteras o al medio. Colocar la “tapa”. Para dibujar el gatito, sugiero dibujar primero el contorno de ojos, lengüita y cachetes suavemente con un palillo o cuchillito, y luego cubrir toda la superficie exterior y paredes de la torta con la crema rosa. El interior de ojos y cachetes se rellena luego con la crema blanca que reservamos aparte. Para los detalles de cejas, pupilas, bigotes y nariz usé chocolate negro derretido a baño maría y colocado dentro de una manga (o un sobre de plástico con una esquinita cortada que cumple la misma función).
Me tomé el trabajo de hacer la lengüita de un rosa más fucsia agregando un poco de jugo de remolacha a una cucharadita. No hace falta que todos sean tan dementes como yo.
Para las orejitas usé los muffins. Un solo muffin, incluso con relleno y cobertura, me quedaba más bajo que la altura de la torta: por eso usé el tercer muffin para agregar un “zócalo” y llegar a emparejar orejas con cara del gatito. Recortados con la forma indicada y rellenos (aunque claro, eso no es imprescindible), los cubrí con la crema y luego los agregué a la torta con la ayuda de palitos de brochette insertados (podrían usar palitos de sushi cortados que son más gruesos si tienen miedo de pinchar a alguien. Podrían usar escarbadientes si no tienen miedo de nada).
El toque de bordear todo el contorno con corintos fue un detalle para darle más color y francamente, porque me divierte. Usen lo que quieran para ese bordeado, o no pongan nada que no es imprescindible!







